Trabajamos con vidrio fundido, un material que representa la fragilidad y la fortaleza del alma. Fragmentamos cuidadosamente cada pieza y la llevamos al fuego a más de 800°C, donde los pedazos se funden entre sí.
Así nace una nueva unidad: como el amor profundo, que transforma las heridas en belleza.
El vidrio es memoria, luz y transformación. En él queda atrapado un instante de fuego y creación.